Mi pareja y yo teníamos que irnos unos días y, siendo sinceros, nos daba bastante cosa dejar a nuestros miaus con alguien. Son parte de nuestra casa, de nuestra rutina y básicamente de nuestra vida. Pero dejarles con Anne fue la mejor decisión. Desde el minuto uno se notó que no era solo “ir a darles de comer”. Se preocupó por conocer cómo son, qué les gusta, sus horarios y hasta sus pequeñas rarezas (que tienen unas cuantas). Nos iba contando cómo estaban, cómo habían pasado el día y eso nos dio una tranquilidad brutal. Cuando volvimos, los vimos relajados, cariñosos y exactamente igual que siempre, lo cual lo dice todo. No hubo estrés, ni cambios raros, ni dramas felinos. Simplemente habían estado bien cuidados. Si quieres irte unos días sin estar mirando el móvil cada cinco minutos con miedo, Anne es la persona indicada. Cuida a los animales como si fueran suyos, y eso se nota muchísimo.
















