Ana es mi hermana y, aunque no se lo voy a decir demasiado alto, es de las personas en las que más confío. Desde que yo tuve mis primeros animales, ella estuvo siempre pendiente y a mi lado, entendiendo perfectamente la responsabilidad que suponía. Con el tiempo hemos acabado cuidándonos mutuamente, y con los animales ha pasado lo mismo. Sé que cuando algo está en manos de Ana, está bien cuidado. Es responsable, cariñosa y de una confianza absoluta. Yo le confiaría cualquier cosa.


















